De oca a oca y tiro porque me toca
Otra vez estamos cuesta abajo y sin frenos… Y es que llegó el otoño, ahora también el frío, y dicen que esta es época de aletargamiento, pero algo debió pasar en nuestra evolución filogenética que algunos vamos desincronizados con el resto del mundo. Qué se le va a hacer…
Este fin de semana pasado me fui a Salamanca con C. Hacía ya mucho que no la visitaba, y a pesar de las cinco horas de viaje, del estrés de no encontrar una gasolinera en 40 kms. En medio de la meseta castellana, y otras cuestiones más… siempre merece la pena. Nos trasladamos desde Zaragoza, Valencia y Madrid, para juntarnos con nuestras psicos allí alojadas, y recopilar unas cuantas anécdotas…
Salamanca es patrimonio cultural de la humanidad, y paseando por las calles te encuentras entre edificios históricos un montón de esculturas y alguna que otra estulticia dialéctica que no tiene desperdicio. Esta se la dedico a mis psiochichis del 2ºC:
- ¡Chichi!, ¿ayer se escribe con h o sin h?
- ¿Pero ayer, de hallar, o de hoy no ayer?
- No, no, de hoy no, de ayer
- ¡Ah!, sin h.
(Anónimos. Pza. de Anaya, Salamanca)
Y entre nuestras aportaciones, al margen de los atropellos lingüísticos que mejor dejamos para otro día, tengo que destacar la gran aportación de C, nuestra protagonista del viaje. Y es que como llevaba tanto tiempo sin ir a Salamanca, tenía que dejar su huella, mejor dicho, la pata entera… Como suele ser lo habitual cuando conoces a alguien, te pones a hablar de las relaciones, el amor y demás florituras trascendentales… y claro, pasó lo que tenía que pasar porque el detector de humos andaba ya un poco lejos… Moraleja final: nunca jamás le digas al exnovio de la amiga de la hermana de tu amiga, que su ex sigue teniendo vida después de él pensando que es algo natural, racional, recíproco y consabido… craso error… Pero no todo se acabó ahí, porque quedaba por llegar el colmo de la risa: imaginaros un bar enorme, lleno de gente en pleno efluvio nocturo, con miles de lunes y lleno de espejos. C decidió buscar el wc y, por supuesto, se fue en dirección contraria. Hubiera dado lo que fuera por estar allí mismito en ese preciso momento. Crash!, no hay nada como llegar al final de bar y no darte cuenta, querer seguir hacia delante haciéndote paso entre una selva amazónica llena de ebrios personajes y darte de bruces con alguien, ir a pedir disculpas y darte cuenta que es tu propio reflejo en un espejo que ocupa la pared entera… en pleno ataque de risa volvió sin cumplir su objetivo y con un chichoncete de recuerdo… Ay, mi zipi…
Podría seguir contando anecdotillas miles, pero como sin historias sin The End las voy a dejar reposar un tiempo. La vuelta a Zaragoza duró dos horas más de lo previsto como no podía ser de otra manera en este viaje a lo Martín Romaña, pero volvimos sanas y salvas y con una colección de risas y carcajadas a las espaldas que no será fácil olvidar. Repetiremos.
Y de oca a oca y tiro porque me toca. Así que hoy haremos una paradita en el Periferias para ver a Astrud porque Manolo y Genís ya forman parte de nuestros mejores recuerdos por su esencial papel en nuestro primer PlastidePOP… Y mañana…, mañana rumbo al Easy Pop Weekend… Prometo llevarme la alcachofa y las hojas de alabastro para que no se quede nada en el tintero.
iMaLiCe