HoY…
Hoy, a estas horas del día, estoy muy triste. A veces no nos damos cuenta de tantas cosas, que cuando te las encuentras de cara te sientes demasiado pequeña. Pequeña e ingrata… Somos como minúsculas motas de polvo que un día se posan en una lámpara y otro día están sobre la alfombra o han volado a otro lugar, pero ese dinamismo es estático, tan ficticio y falaz que, en ocasiones, se nos olvida que somos seres con capacidad de sentir, de emocionarnos, de disfrutar de un simple momento solamente por vivirlo. Ombligos del mundo pululamos por donde nos place dando tumbos y experimentando sin llegar a descubrir el gran invento de estar viviendo… Hoy me he tenido que tragar las lágrimas a duras penas, he sentido ese nudo en la garganta y, en mis adentros, he llorado amargamente. Quizás un día, una mañana, algo ocurra en nuestras vidas que nos permita abrir los ojos pero yo… creo que prefiero hacer el esfuerzo de empezar a abrirlos en este mismo instante, antes de que la inercia me convierta en roca inanimada, en las cenizas de una hoguera que ya nadie recuerda o en el polvo que nadie quiere en su casa, ni yo misma. Si aquel día, hace ya más tiempo del que parece, fui capaz de no caer de aquella montaña, hoy puedo decir que no a los viejos fantasmas y desear que mi obcecada ceguera desaparezca por arte de magia, desear…, desear… Soñar y desear, sentir y emocionarme, llorar y reír, saltar y caer, correr y tropezar… sin miedos, sin ataduras, y con los ojos abiertos de par en par. Porque hoy siento la tristeza más grande del mundo y me ha parecido preciosa, tremendamente dolorosa pero tan auténtica y verdadera, con una raíz tan maravillosa que solo por vivir su nacimiento en la alegría y la felicidad acepto el sentirla…
iMaLiCe
Me gusta como escribes… saludos…
Hola Mario! Pues muchas gracias, tengo que ver tu blog despacio porque he entrado un momentín y por lo que he visto escribes unos poemas preciosos… Saludos!