NuNcA JaMáS
Wendy, me escapé el día en que nací”, respondió Peter Pan a su dulce amiga cuando ella le preguntó la edad. “Fue porque oí a papá y a mamá hablar sobre lo que iba a ser yo cuando fuera mayor. No quiero ser mayor jamás, quiero ser siempre un niño y divertirme. Así que me escapé a los jardines de Kensignton y viví mucho, mucho tiempo entre las hadas”.

El conocido síndrome de Peter Pan… ¿Cuántos de nosotros no hemos pensado alguna vez en dejar de crecer y estancarnos en la mejor etapa de nuestra vida? Ahora, sentada aqui, delante de mi ordenador del trabajo lo pienso friamente y no se exactamente en qué etapa de mi vida me hubiera gustado quedar “congelada”. Son demasiados buenos recuerdos los que guardo como para poder elegir tan solo uno.
Desde aquí os invito a que echéis un vistazo hacia atrás tan solo unos minutos para que recordéis esos “mejores momentos” que nos hicieron reir a carcajadas, que han hecho que nuestra vida tome sentido, que han conseguido que cada día haya merecido la pena despertar… pequeños detalles que quizás pasemos por alto porque parezcan absurdos o inesenciales, pero que sin ellos, seríamos completamente distintos.
Una vez alguien dijo: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, por ello, mejor que tener que perderlos para darnos cuenta, hagamos una pausa en nuestras ajetreadas vidas llenas de idas y venidas, de trabajo, de insomnio, de estudio, de lucha y dediquémos tan solo unos minutos para saborear el dulce sabor del recuerdo.
Yo lo hice anoche al irme a dormir y os aseguro que me he levantado como nueva
AiCiLa
