ShAdOwS oF tHe DrEaM
Nostalgia, duelo de titanes, miradas de frente y palabras a medias. Medias tintas, a veces más, a veces silencio, a veces no hay nada más allá de donde miro…
He ido varias veces, también he vuelto y revuelto todo, arriba y abajo. Si busco algo no lo encuentro. Si lo he encontrado lo he olvidado o simplemente no me dí cuenta. Probablemente ya se fue. Pero el caso es que del vino pasé a la tila, de la tila pasé de nuevo al vino, me sumergí en mi burbuja atemporal y me trasladé entre ensoñaciones a mi propia nube… Al otro lado del espejo todo resulta más sencillo cuando uno no puede seguir la irónica cordura mundana que le rodea, que parece haberse convertido en el holocausto de la propia vida… Así que: From lost to the river una vez más. Volví a probar suerte con los experimentos gastronómicos, esta vez fue comida japonesa. Reticente siempre a probar el pesacado crudo…, entonces me vino el recordatorio del tomate en aquella ensalada, podía merecer la pena arriesgar una vez más. Arriesgué. Y volvería a arriesgar. No como ayer, que arriesgué a decir que “no” a aquel bocado y perdí.
Y después… vuelta a la vida normal, más deseada de lo habitual y con algunos cambios, ausencias o estigmas. Quién habló de claudicar?. Yo no claudico, tú no claudiques, él no claudica… Hoy, extrañamente, tengo un eco en mi cabeza que dice:
No te puedo prometer que cambiaré.
No sé si podré hacerlo.
Pero sé
que eres todo lo que quiero.
No puedo decir que no te haré llorar
ni que voy a ser sincero.
No te puedo prometer que en el futuro
sea perfecto,
pero el futuro es lo de menos.
No puedo decir que voy a estar allí
cuando más me necesites,
pero puedo
intentarlo si lo pides.
No voy a decir que cuidaré de ti.
Ni siquiera sé cuidarme.
Es posible que sea yo
quién necesite que lo salven.
Pero te quiero más que a nadie.
De eso estoy seguro,
por mucho tiempo que pase.
Porque te quiero más que a nadie.
De eso estoy seguro,
por mucho tiempo que pase.
Los Planetas, Cancion para ligar (o para que no me dejes)
Y digo extrañamente porque cuando miro no miro a dónde, ni miro a quién, solo miro alrededor. A veces hay alguien, pero poco importa si yo estoy aquí. Nunca allí. Eso sí, sin claudicar, que los estigmas también son perecederos y mañana pueden haber mudado la piel. O de piel.
iMaLiCe
