SuEñOs eNtReLaZaDoS

No consigo recordar cómo apareciste en mi sueño.
De repente abrí los ojos y te sentí a mi lado, perturbando mi queda respiración; cortando el silencio que separaba la realidad de lo onírico.
No supe que eras tú hasta que soñaste conmigo. Tu no lo sabías, pero soñabas en azules y por eso llegaste a mi.
Cuando mi sueño se turbó en anaranjados reflejos, desaparecimos por los liliáceos montes que surcaban el océano de nuestras inquietudes.
Ninguno de los dos supo nunca que el sueño no era nuestro, pues fue nada más un reflejo de aquello que nunca tuvimos y que nadie nos dijo que podría ser.
Por eso, tan solo fue un sueño.
AiCiLa
